Subir contigo,
tenerte cerca,
respirar tu apoyo,
conocer tu alma
y apoyarme en tu sonrisa.
Bacilar, bailar, cantar,
caminar por esa interminable escalera de la vida,
que aveces es amiga, dulce y larga,
pero aveces es tirana, amarga y lenta,
cuál tu risa... ahora.
Una brecha larga,
un momento que transcurre en esta escalera,
¿dónde quedaste? ¿a dónde es que haz ido?
¿Haz bajado de la mia o te haz cansado
de subirla hombro a hombro?
El tiempo, la prisa, el prestigio, cobran facturas,
facturas muy costosas.
Facturas cual espejos que reflejan tal cual eres,
facturas reflejantes de actitudes y momentos,
facturas que revelan tu ser ahí, desnudo,
como te miran los ojos de quienes te ven transcurrir,
Ahora, endeudado y solo,
con mis castillos profesionales,
sin nuestras miradas personales,
con mi maleta de anhelos y añoranzas,
y el recuerdo de tu amistad.
Subire solo... pero no mal ilusionado.