18 diciembre, 2011

Arte y Navidad


Nada mejor que una buena pastorela para retornar el verdadero sentido navideño de estas fechas, impregnado de tanto consumismo, luces de colores, ofertas, arboles de navidad, santa "closes", más ofertas y carros alegóricos de Coca-Cola que viajan por las noches repartiendo dulces.

Es así como llega la tradicional Pastorela de grupo GAD al teatro Guadalajara de IMMS, con un auditorio lleno, y que después de 42 años siguen presentando una obra que no solo es entretenida, reflexiva y sumamente original, sino que ademas tanto el elenco como el publico está comprometidos a una labor social: la de ayuda a los niños enfermos. Siendo un juguete el exclusivo costo que provee el derecho de ingresar a ver tal muestra de arte.

La función comienza... nada como las palabras de su director para darnos una pincelada del trabajo ahí expuesto, a quienes ni siquiera conocemos a más de dos actores y no tenemos idea de  la entrega, dedicación y especial compromiso de tal compañía a distinción de otras compañías de teatro comercial "locos enamorados de Dios (...) un año de sacrificar los domingos (...)   lo que nos mueve es el niño Dios" fueron algunas palabras del director quien aparte de eso, otorgo el premio GAD de Oro  a aquellos que han sido parte importante en esta puesta en escena.

La representación: No solo una excelente producción, dinamismo y buena estructura visual,  sino además con un lenguaje poco tradicional... y no me refiero a que hablen chino mandarín, sino que la prosa no es la común que vemos en cualquier obra de teatro. Con coreografías, música, personajes fuera dentro de la tradición pero con un toque exclusivo e innovador que brindan ese tinte a la Pastorela GAD "Aquí estoy yo".
Una crítica seca, un humor negro con albures sin caer en lo grotesco. Una pastorela Freudiana donde el interlocutor no siempre son dos personas, no, el yo interno, el super ego.... el diablo... o el ángel realista e idealista... o como sea que se conciba son los principales actores, que solo actuan de manera conjunta para llegar a una serie de conclusiones en todas materias... literal, ¡en todas!

Salir de ahí no solo es un regocijo artístico, sino es salir con el "hamster" de la mente y corazón trabajando al cien, obligando a los espectadores a pensar sobre la razón social de su vivir, de su actuar y de su sufrir, así como el de plantear y replantear las actitudes propias de una navidad común de todos los años. Exige ver el más allá de un simple festín anual, que no esta exenta de otras "fechas" o "acontecimientos" importantes que hacemos por tradición, sino que debieran ser de corazón, como la crucifixión y muerte de Jesús.

Actores, producción y publico en general felices, satisfechos por ayudar a la causa de llevar ese mensaje... y esos juguetes a niños enfermos del hospital y también a adultos mayores de un asilo, a presentarse los próximos 23 y 24 de diciembre del año en curso.

Para quienes es la primera vez que asistimos, no queda mas que el sabor de esperar un largo año para volver a ser participes de tan autentico arte y mensaje navideño nada tradicional que tanto hace falta en nuestra sociedad, y también para impulsar el teatro... el buen teatro jalisciense.



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